El Colisionador de Hadrones se pone a a funcionar y una niña hindú se suicida por miedo al fin del mundo.
Entrevistador: ¿Tienes en serio la sensación de que el fin del mundo es realmente AHORA?
Alan Sparhawk: Si…
De esta espeluznante forma empieza “you may need a murderer”, documental sobre los grandiosos Low. Y a uno se le caen los guevinguis al suelo al comprobar cómo el apocado ricillos del Sparhawk es un Mormón convencido y combativo (si…, uno de esos que tienes que espantar de tu lado gritando que eres ateo y comunista cuando te abordan por la calle ). Además de donar una buena parte de sus ingresos a la iglesia del barrio, en el docudrama este suelta lindezas del tipo “si mi profeta me pidiese que matase lo haría sin dudarlo”. La cosa está malita.

Low: El bueno del Alan listo para la catequesis…
Sabíamos ya desde la más tierna infancia que, así como a los Gremlins es mejor no darle de comer a deshoras, invitar a una churrascada a Ian MacKaye nunca es una buena idea. También sabíamos que a Daniel Johnston y Jad Fair les gustaba vestirse completamente de blanco cuando tocaban juntos porque: " era lo más adecuado desde una perspectiva católica”, o que Peret (nuestro Bo Diddley patrio) estuvo enganchado a la Iglesia Evangélica de Filadelfia durante unos añicos .

Peret: ¡ni hablar del peluquín!
Todos quisimos ser alguna vez estrekis de esos (la música era vacilona y las pintas no te digo). A todos nos hacían gracia los grupos jevis cristianos tipo Stryper (esos cardados y esas mallas, uummmm…). Incluso lo flipábamos con las alusiones bíblicas de las letras de los Pixies o de Nick Cave (¡coño, qué eso me lo contaron en la catequesis!. Pero, lo de Low…

Stryper: Al de amarillo si lo pillo…
Cualquier día nos enteramos que los de Yo la Tengo son Cienciólogos, que Stereolab testigos de Jehova o de que el Antonio Luque se ha ido de misionero al Africa subsahariana (esto último igual no era mala idea).
En fin, que si el Gran Colisionador de Hadrones (qué majestuoso nombre), nos hace perecer a todos devorados por un agujero negro psicotrónico del tamaño del pene del difunto Torrebruno, pues bienvenido sea. Qúe cojones, mejor eso que una muerte anodina a manos de un gitano Rumano.
PD: Para disfrutar hasta que nos llegue el momento, un hedonista video de zapatilla-8 bits para las gentes modernas:






