jueves, 30 de octubre de 2008

PADRES FUNDADORES DE LO MODERNO (II): LA MÁQUINA DE TROBAR.

Juan de Mairena, poeta, filósofo, retórico e inventor de una "Máquina de Cantar", nació en Sevilla en (1865) y murió en Casariego de Tapia (1909). Es autor de una vida: "Vida de Abel Martín", de un "Arte poética", de una colección de poesías: "Coplas mecánicas" y de un tratado de metafísica: "Los siete reversos".

Sostenía Mairena que sus Coplas mecánicas no eran realmente suyas, sino de la Máquina de Trovar de Jorge Meneses. Es decir, que Mairena había imaginado un poeta, el cual, a su vez, había inventado un aparato, cuyas eran las coplas que daba a la estampa.

Diálogo entre Juan de Mairena y Jorge Meneses:

Mairena: ¿Qué augura usted, amigo Meneses, del porvenir de la lírica?
Meneses: Pronto el poeta no tendrá más recurso que enfundar su lira y dedicarse a otra cosa.
Mairena: ¿Piensa usted?...
Meneses: Me refiero al poeta lírico. El sentimiento individual, mejor diré: el polo individual del sentimiento, que está en el corazón de cada hombre, empieza a no interesar, y cada día interesará menos. La lírica moderna, desde el declive romántico hasta nuestros días (los del simbolismo), es acaso un lujo, un tanto abusivo, del hombre manchesteriano, del individualismo burgués, basado en la propiedad privada. El poeta exhibe su corazón con la jactancia del burgués enriquecido que ostenta sus palacios, sus coches, sus caballos y sus queridas. El corazón del poeta, tan rico en sonoridades, es casi un insulto a la afonía cordial de la masa, esclavizada por el trabajo mecánico. La poesía lírica se engendra siempre en la zona central de nuestra psique, que es la del sentimiento; no hay lírica que no sea sentimental. Pero el sentimiento ha de tener tanto de individual como de genérico, porque aunque no existe un corazón en general, que sienta por todos, sino que cada hombre lleva el suyo y siente con él, todo sentimiento se orienta hacia valores universales, o que pretenden serlo. Cuando el sentimiento acorta su radio y no trasciende del yo aislado, acotado, vedado al prójimo, acaba por empobrecerse y, al fin, canta de falsete. Tal es el sentimiento burgués, que a mí me parece fracasado; tal es el fin de la sentimentalidad romántica. En suma, no hay sentimiento verdadero sin simpatía, el mero pathos no ejerce función cordial alguna, ni tampoco estética. Un corazón solitario -ha dicho no sé quién, acaso Pero Grullo– no es un corazón; porque nadie siente si no es capaz de sentir con otro, con otros..., ¿por qué no con todos?
Mairena: ¡Con todos! ¡Cuidado, Meneses!
Meneses: Si, comprendo. Usted, como buen burgués tiene la superstición de lo selecto, que es la más plebeya de todas. Es usted un cursi.
Mairena: Gracias.
Meneses: Le parece a usted que sentir con todos es convertirse en multitud, en masa anónima. Es precisamente lo contrario. Pero no divaguemos. Hay una crisis sentimental que afectará a la lírica, y cuyas causas son muy complejas. El poeta pretende cantarse a sí mismo, porque no encuentra temas de comunión cordial, de verdadero sentimiento. Con la ruina de la ideología romántica, toda una sentimentalidad, concomitantemente, se viene abajo. Es muy difícil que una nueva generación siga escuchando nuestras canciones. Porque lo que a usted le pasa, en el rinconcito de su sentir, que empieza a no ser comunicable, acabará por no ser nada. Una nueva poesía supone una nueva sentimentalidad, y ésta, a su vez, nuevos valores. Un himno patriótico nos conmueve a condición de que la patria sea para nosotros algo valioso; en caso contrario, ese himno nos parecerá vacío, falso, trivial o ramplón. Comenzaremos a diputar insinceros a los románticos, declamatorios, hombres que simulan sentimientos, que, acaso, no experimentaban. Somos injustos. No es que ellos no sintieran; es, más bien, que nosotros no podemos sentir con ellos. No sé si esto lo comprende usted bien, amigo Mairena.
Mairena: Sí, lo comprendo. Pero usted, ¿no cree en una posible lírica intelectual?
Meneses: Me parece tan absurda como una geometría sentimental o un álgebra emotiva. Tal vez sea ésta la hazaña de los epígonos del simbolismo francés. Ya Mallarmée llevaba dentro el negro catedrático capaz de intentarla. Pero este camino no lleva a ninguna parte.

Mairena: ¿Qué hacer, Meneses?
Meneses: Esperar a los nuevos valores. Entretanto, como pasatiempo, simple juguete, yo pongo en marcha mi aristón poético o máquina de trovar. Mi modesto aparato no pretende sustituir ni suplantar al poeta (aunque puede con ventaja suplir al maestro de retórica), sino registrar de una manera objetiva el estado emotivo, sentimental, de un grupo humano, más o menos nutrido, como un termómetro registra la temperatura o un barómetro la presión atmosférica.
Mairena: ¿Cuantitativamente?
Meneses: No. Mi artificio no registra en cifras, no traduce a lenguaje cuantitativo la lírica ambiente, sino que nos da su expresión objetiva, completamente desindividualizada, en un soneto, madrigal, jácara o letrilla que el aparato compone y recita con asombro y aplauso de la concurrencia. La canción que el aparato produce la reconocen por suya todos cuantos la escuchan, aunque ninguno, en verdad, hubiera sido capaz de componerla. Es la canción del grupo humano, ante el cual el aparato funciona. Por ejemplo, en una reunión de borrachos, aficionados al cante hondo, que corren una juerga de hombres solos, a la manera andaluza, un tanto sombría, el aparato registra la emoción dominante y la traduce en cuatro versos esenciales, que son su equivalente lírico. En una asamblea política, o de militares, o de usureros, o de profesores, o de sportsmen, produce otra canción, no menos esencial. Lo que nunca nos da el aparato es la canción individual, aunque el individuo esté caracterizado muy enérgicamente, por ejemplo: la canción del verdugo. Nos da, en cambio, si se quiere, la canción de los aficionados a ejecuciones capitales, etc., etc.

Mairena: ¿Y en qué consiste el mecanismo de ese aristón poético o máquina de cantar?
Meneses: Es muy complicado, y, sin auxilio gráfico, sería difícil de explicar. Además, es mi secreto. Bástele a usted, por ahora, conocer su función.

Mairena: ¿Y su manejo?
Meneses: Su manejo es más sencillo que el de una máquina de escribir. Esta especie de piano-fonógrafo tiene un teclado dividido en tres sectores: el positivo, el negativo y el hipotético. Sus fonogramas no son letras, sino palabras. La concurrencia ante la cual funciona el aparato elige, por mayoría de votos, el sustantivo que, en el momento de la experiencia, considera más esencial, por ejemplo: hombre, y su correlato lógico, biológico, emotivo, etc., por ejemplo: mujer. El verbo siempre en función en las tres zonas del aparato, salvo el caso de substitución por voluntad del manipulador, es el verbo objetivador, el verbo ser, en sus tres formas: ser, no ser, poder ser, o bien es, no es, puede ser, es decir, el verbo en sus formas positiva u ontológica, negativa o divina, e hipotética o humana. Ya contiene, pues, el aparato elementos muy esenciales para una copla: es hombre, no es hombre, puede ser hombre, es mujer, etc. Los vocablos lógicamente rimados son hombre y mujer; los de la rima propiamente dicha: mujer y (puede) ser. Sólo el sustantivo hombre queda huérfano de rima sonora. El manipulador elige el fonograma lógicamente más afín, entre los consonantes a hombre, es decir, nombre. Con estos ingredientes el manipulador intenta una o varias coplas, procediendo por tanteos, en colaboración con su público.

Y comienza así:

"Dicen (el sujeto suele ser un impersonal) que el hombre no es hombre."

Esta proposición esencialmente contradictoria la da mecánicamente el tránsito del sustantivo hombre de la primera a la segunda zona del aparato. Mi artificio no es, como el de Lulio, máquina de pensar, sino de anotar experiencias vitales, anhelos, sentimientos, y sus contradicciones no pueden resolverse lógica, sino psicológicamente. Por esta vía ha de resolverla el manipulador, y con los solos elementos de que aun dispone: nombre y mujer. Y es ahora el substantivo nombre el que entra en función. El manipulador ha de colocarlo en la relación más esencial con hombre y mujer, que puede ser una de estas dos: el nombre de un hombre pronunciado por una mujer, o el nombre de una mujer pronunciado por un hombre. Tenemos ya el esquema de dos coplas posibles para expresar un sentimiento elementalísimo en una tertulia masculina: el sentimiento de la ausencia de la mujer, que nos da la razón psicológica que explica la contradicción lógica del verso inicial. El hombre no es hombre (lo es insuficientemente) para un grupo humano que define la hombría en función del sexo, bien por carencia de un nombre de mujer, el de la amada, que cada hombre puede pronunciar bien por ausencia de mujer en cuyos labios suene el nombre de cada hombre.
Para abreviar, pongamos que el aristón nos da esta copla:
Dicen que el hombre no es hombre
mientras que no oye su nombre
de labios de una mujer.
Puede ser.
Este puede ser no es ripio, aditamento inútil o parte muerta de la copla. Está en la zona tercera del teclado, y el manipulador pudo omitirlo. Pero lo hace sonar, a instancias de la concurrencia, que encuentra en él la expresión de su propio sentir, tras un momento de reflexión autoinspectiva. Producida la copla, puede cantarse en coro.

En el prólogo a sus Coplas mecánicas hace Mairena el elogio del artificio de Meneses. Según Mairena, el aristón poético es un medio, entre otros, de racionalizar la lírica, sin incurrir en el barroco conceptual. La sentencia, reflexión o aforismo que sus coplas contienen van necesariamente adheridos a una emoción humana. El poeta, inventor y manipulador del artificio mecánico es un investigador y colector de sentimientos elementales; un folklorista, a su manera, y un creador impasible de canciones populares, sin incurrir nunca en el pastiche de lo popular. Prescinde de su propio sentir, pero anota el de su prójimo y lo reconoce en sí mismo como sentir humano (cuando lo advierte objetivado en su apartado), como expresión exacta del ambiente cordial que le rodea. Su aparato no ripia ni pedantea, y aun puede ser fecundo en sorpresas, registrar fenómenos emotivos extraños. Claro está que su valor, como el de otros inventos mecánicos, es más didáctico y pedagógico que estético. La máquina de trovar, en suma, puede entretener a las masas e iniciarlas en la expresión de su propio sentir, mientras llegan los nuevos poetas, los cantores de una nueva sentimentalidad.


jueves, 23 de octubre de 2008

NON PLUS ULTRA (II) RAVERS FROM HELL

Observen y presignense con la boca abierta ante semejante documento:

- Plano secuencia mágico, increible, demiúrgico.

- Un semidios postindustrial nos guia entre las ruinas de la juventud occidental.

- Como no, la sombra de los K.L.F. es alargada y se extiende inexorablemente sobre el mundo.

- ¡¡¡El mileniariiiiismooo va a llegaaarrrrrrr!!! (y de que manera).

- Sigamos al lider de la manada... ¿a dónde nos lleva? da igual... él es fuerte y bueno y... baila que mete miedo.

- Vivimos en un mundo cada vez más extraño.

sábado, 11 de octubre de 2008

¡Leed Malditos!


Doy gracias al hacedor . ¡Qué el I Ching os sea propicio!.
Coming soon!!!: Las maravillas del mundo invisible (I): Philip K. Dick.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

THE ATROCITY EXHIBITION

I said yeah!!! digo ¡¡¡sí!!! sí al ritmo primitivo y futuro; predecesor y antecesor de lo humano y pulsión primigenia de todo lo viviente...¡¡¡ay!!! ¿como hemos podido usurparlo tan vilmente? ¡¡¡aaayyy!!! Siento en mí que comieza la danza entrópica que todo lo libera...come on!!! Gritemos al unísono ¡¡¡sssíííí!!! a todo lo que ya hemos perdido para siempre...¿la voz? ¿los oídos? ¿los ojos? ¿de que nos sirven ahora? si lo que existe no es más que el eco de la mudez o un destello de lo invisible. Pero antes de que decaiga el interés os exhorto y digo: ¡¡¡que aquí y ahora el cielo y el infierno se besen se sonrían y se amen!!! Adéntrense conmigo en lo onírico y lo irónico.

PRIMER ACTO (LA BURLA)


La performance sagrada como bellísima charlotada.

Para el zahorí contemporaneo allí dónde ningún sentido alcanza se materializa lo moderno...a pesar de que está demostrado que jamás podrá ser; pero cuando el pedernal se convierte en plastilina de colores, lo pequeño se vuelve gigante y lo gigante se vuelve pequeño: es que has roto el hechizo y sabes que jamás podrás ya volver a casa (álguien se rie en tu cabeza, álguien se rie en tu cabeza, álguien muy pequeño se rie en tu cabeza).



Si la vergüenza no existe (el tiempo y el espacio tampoco).

SEGUNDO ACTO (LOS MONSTRUOS)

Señoras y señores ante ustedes el extrañamiento y el estreñimiento en un mismo rostro (el de ustedes y el de él). Dos caras de una misma moneda, cuyo valor artístico en su versión original es tan vacuo y aparatoso (talmente la guitarra tricornium esta que tañe Steve Vai) como desarmante y hard- grock-tesque es el resultado del virtuoso cacofonismo que da vida a lo sin vida y da forma a lo sin forma (y...¡ese rictus!..joder ¡¡¡ese maldito rictus!!! ).


Profanando la tumba de la música clásica de finales del siglo XX.

Atención al misterio que ya quiere cosquillear con su amargor en nuestra garganta; ¿qué está sucediendo? ¡estaba sordo y de repente escucho! ¡estaba ciego y ahora puedo ver¡ donde no había ni el mas mínimo resquicio de gracia, de repente y por defecto, como las grandes experiencias...¡eureka!.

Como diría el psicomago: es la danza de la realidad; o en este caso el punteo de la realidad.

La pregunta es: ¿Qué sucede dentro de la cabeza de un monstruo del rock?.

Pero que nada distraiga nuestra atención de lo que está sucediento ahí...en esa pequeña ventana al mundo: nada más y nada menos que el máximo exponente de lo que pueden dar de sí los dedos prensiles y el garbo natural de un homo erectus.

Observen a este ultramarommo...


...y ahora a este otro.


Parecen el mismo, pero vive dios que no es así, por que no me digan que en el segundo caso no resulta jodidamente cool al hacernos dudar de todo lo que representa en el primer caso el clo-w-n (digamos "original") desvelándonos como todo el elefantiásico ego del fenómeno per se, no es más que una una pantomima megahortera y vaya si lo es, una filigrana del demonio diría yo. La perfección (ese electrizante feeling) más allá de cualquier canon o subcriterio, se puede intuir más próxima a la segunda ejecución: donde el pimpollo nos despierta una inexplicable ternura que obedecerá muy posiblemente a alguna mimosa e inédita ley de la transmutación además de que obviamente la implementación multimedia sofistifica lo horrendo. Básicamente lo güay en este caso se manifiesta debido a que la ironía ( y no la heroína) entra en juego y dispara infinitesimalmente las posibilidades expresivas y los significados intertextuales de lo que a priori no es más que un ejercicio pajillero de lo más pánfilo.

Y por favor madeselfguitarheros no se pierdan la exhibición de atrocidades del heavymental obradas por el héroe desenmascardor (visto en el focoblog) stsanders de donde he extraido los mimbres para este segundo acto.

TERCER ACTO (EL MISTERIO)

Pues bien, inevitablemente siempre acabo poniendo el siguiente vídeo por que ya es un clásico de la descontextualización naïf autóctona y universal. Además de ser uno de los más contagiosos y descocados (esto último por supuesto que no va por los protagonista del mismo, ni en lo músical ni en lo interpretativo) ejemplos de que el amor es sincronía y está en y a su vez contiene todas las cosas: ironía+sincronía=milagro. Y no hablo de fantasmas, sino de álgebra divina, cuando el producto es superior a la simple suma de sus partes...ese factor misterioso es precisamente el que palpita en el arte y en el amor . Este you tube lo dice todo, absolutamente todo, acerca de lo que somos y no sabemos (tope simpáticos como muñecos zarandeados por la inconsciente coreografía que rige nuestros actos) y por otra parte nada, absolutamente nada, de hacia donde nos dirigimos.



ACTO FINAL (DANZA MACABRA)

Amig@s, como en todo (hasta en Madrid) también hay una moraleja que debereis extraer cual Excalibur al final de esta deriba mental (joder esto rima hasta cuando no quieres). Como grand finale para este efectista ejercicio de burlesque metafísico os dejo con algo redundante pero excitante (como todo lo que hace la juventud...¿no?): La meta-metáfora autoreferencial disoluta de la toda la cultura del siglo XX-XXI; oséa, la versión hedonista de lo ya visto: una disco-rumba para pinchar con tu portatil de huesos en el purgatorio, dónde allareis la respuesta a la nada en la visión y fisión de un enano goyesco a hombros de un titán euro-musculado repartiendo mandanga en el "fumanchu's"...más pasado que Arrabal.



El after después de todos los afters.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Franceses Zurrando (algo va mal...).

Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.

Esta lapidaria frase no es, como puede parecer, obra de Fernando Savater, Paulo Coelho o cualquiera de esas luminarias estandarizadas ya como faros de la madurez para jóvenes treintañeros en estos inciertos tiempos de zapatilla nonsense y onanismo mental. Hace unos 2500 años que Sócrates, el filósofo que no el magnífico jugador carioca, la pronunció mostrando claramente: o bien un claro afán de empatizar con sus congéneres de taberna, o una muestra más de su famosa ironía Socrática

Da igual, el caso es que desde que el hombre es hombre no ha dejado de teorizar sobre la energética gilipollez de la juventud o la alarmante falta de energías de los gilipollas maduros. Y siempre habrá quien quiera dar otra vuelta de tuerca. Este año le ha tocado a los gabachos (aunque buenas gentes) de Experience, haciéndonos recordar a todos que lo importante es ir bien despeinado.

Yo por mi parte me quedo con la utopía paradójica del Oscar Wainais: “haría cualquier cosa por recuperar la juventud, excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad”.

Disfrutar de una de las canciones del año (¡y leeros los subtítulos peazo vagos!):


jueves, 11 de septiembre de 2008

El Gran Colisionador de Hadrones -aka "The Great Destroyer"

El Colisionador de Hadrones se pone a a funcionar y una niña hindú se suicida por miedo al fin del mundo.

Entrevistador: ¿Tienes en serio la sensación de que el fin del mundo es realmente AHORA?

Alan Sparhawk: Si…

De esta espeluznante forma empieza “you may need a murderer”, documental sobre los grandiosos Low. Y a uno se le caen los guevinguis al suelo al comprobar cómo el apocado ricillos del Sparhawk es un Mormón convencido y combativo (si…, uno de esos que tienes que espantar de tu lado gritando que eres ateo y comunista cuando te abordan por la calle ). Además de donar una buena parte de sus ingresos a la iglesia del barrio, en el docudrama este suelta lindezas del tipo “si mi profeta me pidiese que matase lo haría sin dudarlo”. La cosa está malita.

Low: El bueno del Alan listo para la catequesis…

Sabíamos ya desde la más tierna infancia que, así como a los Gremlins es mejor no darle de comer a deshoras, invitar a una churrascada a Ian MacKaye nunca es una buena idea. También sabíamos que a Daniel Johnston y Jad Fair les gustaba vestirse completamente de blanco cuando tocaban juntos porque: " era lo más adecuado desde una perspectiva católica”, o que Peret (nuestro Bo Diddley patrio) estuvo enganchado a la Iglesia Evangélica de Filadelfia durante unos añicos .

Peret: ¡ni hablar del peluquín!

Todos quisimos ser alguna vez estrekis de esos (la música era vacilona y las pintas no te digo). A todos nos hacían gracia los grupos jevis cristianos tipo Stryper (esos cardados y esas mallas, uummmm…). Incluso lo flipábamos con las alusiones bíblicas de las letras de los Pixies o de Nick Cave (¡coño, qué eso me lo contaron en la catequesis!. Pero, lo de Low

Stryper: Al de amarillo si lo pillo…

Cualquier día nos enteramos que los de Yo la Tengo son Cienciólogos, que Stereolab testigos de Jehova o de que el Antonio Luque se ha ido de misionero al Africa subsahariana (esto último igual no era mala idea).

En fin, que si el Gran Colisionador de Hadrones (qué majestuoso nombre), nos hace perecer a todos devorados por un agujero negro psicotrónico del tamaño del pene del difunto Torrebruno, pues bienvenido sea. Qúe cojones, mejor eso que una muerte anodina a manos de un gitano Rumano.

PD: Para disfrutar hasta que nos llegue el momento, un hedonista video de zapatilla-8 bits para las gentes modernas: